Reflotar o Desarruinar la pyme - Consejos


En el largo recorrido que han hecho algunas pymes y las dicultades se plantean si reflotar o desarruinar la pyme, independientemente de su tamaño: pymes pequeñas, pymes medianas, tiendas de autónomos o personales, porque llega el momento triste y lamentable del cierre.

reflotar la pyme


Unas pymes han hecho todo lo posible por aguantar el chaparrón de la crisis. Otras aún adaptándose a las nuevas formas de comunicación en las redes sociales no han conseguido "conectar" con ese tipo de audiencia. Entonces emerge un problema de difícil cura:

Reflotar o Desarruinar.


La opción no es halagüeña para ninguna de las dos decisiones.
Considero reflotar cuando existe una serie de condicionantes que pueden hacer viable el proyecto, negocios que tienen marcada la etiqueta de negocios rentables bien con una renegociación del Pasivo (lo que debe la empresa), con un estudio de viabilidad o con un concurso de acreedores (eufemismo para hablar claramente de la suspensión de pagos).

Qué decisión tomar para reflotar el negocio


Desarruinar o cerrar la empresa 



Claro la decisión es difícil de tomar ante todo por la pérdida de confianza que genera en proveedores y en clientes. Y la decisión de reflotar o desarruinar hace demorar las cosas.
Si se hace bien y se  consigue reflotar, lo que se dice corrientemente salvar los muebles, han quedado severamente modificados.

Las reglas de juego de la empresa saneada cambian, no necesariamente, aunque sí, la mayoría de las veces.


En cambio  Desarruinar lo que estás haciendo es poner parches para que la empresa siga hasta ahora, pero con una refinanciación, aquí en términos financieros en Coste de oportunidad son elevadísimos y con un alto riesgo porque no se cumplan los objetivos y se acumulen más pérdidas y las deudas parezcan una bola de nieve

Por ello esta palabra no es muy común en términos financieros y empresariales.

La última opción, la de desarruinar, es brevemente sacar de una suspensión de pagos inminente, con la diferencia de que la empresa consigue una financiación extraordinaria, para salvarse. Aunque no la veo, es totalmente aceptable por quien o quienes llevan el timón de la pyme, del negocio, de la empresa, del taller y tienen la experiencia y la prudencia para tomar medidas que hasta ahora no se habían llevado a cabo.
Ahora sí, ha de jugar con los elementos de Reflotar.

Reflotar


es algo más duro, pero si se coge a tiempo, es una oportunidad para replantearse la continuación de la empresa, eso sí abandonando privilegios y prerrogativas del personal y de los directivos, viendo qué gastos fijos pueden ser superfluos, programando las compras.

La opción de reflotar, requiere de más técnica. Desarruinar es como digo salvar los muebles, tienes un fondo de comercio, unos activos que pueden salvarse. En cambio reflotar requiere de medidas drásticas en todos los elementos activos de la empresa.

En definitiva, la decisión está en la mano de cada pyme, la de Reflotar o la de Desarruinar.

P.D. Quiero anunciarte, estimado lector, que voy a seguir con la elaboración del plan de negocio, aunque por los calores que estamos padeciendo, puede ser que se prorrogue algún post.

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